Llegan a México, por adjudicación directa, anestésicos y anticoagulantes con un costo de 3,000 mdp

Reforma, La Jornada. El gobierno federal de México compró, por adjudicación directa, anestésicos y anticoagulantes para atender a pacientes con Covid-19 durante dos meses por un total de 3,000 mdp; los productos provienen de dos empresas lituanas, una mexicana dedicada a la distribución y una española. El argumento de la compra sin licitación fue que debieron hacerla de urgencia ante retrasos en la licitación consolidada de medicamentos de la Administración federal.

Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) realizó la adquisición de 3.6 millones de unidades de productos farmacéuticos indispensables en el manejo de enfermos críticos de Covid-19, sobre los cuales hubo desabasto los meses pasados. Entre los medicamentos adquiridos se encuentran fentanilo, diazepam, profopol, morfina y enoxaparina. Birmex afirmó que con la compra ahorró hasta 50% en relación con los costos de productores mexicanos, e incluyó la donación de 8,000 “máscaras faciales anti-Covid”.

El costo promedio por unidad fue de 841 pesos.

Registros de Compranet indican que seis contratos por 116.7 mde (2,945 mdp) fueron adjudicados a las empresas UAB Jorinis y Entafarma UAB, con sede en Lituania; a la española OMFE, y a Klasnic, una firma mexicana de distribución que en 2018 se hizo cargo de implementar un sistema para que los presos de cárceles federales hagan sus compras mediante una tarjeta y no en efectivo.

La mayor ganadora fue UAB Jorinis, con 75.9 mde, seguida por Klasnic, con 32.2 mde. Ubicada en la ciudad lituana de Kaunas, UAB Jorinis no es un laboratorio, sino una distribuidora de marcas no especificadas en su sitio de internet.

Por su parte, OMFE, conocida como Grupo Cofares, es una de las mayores distribuidoras médicas de España, pero su contrato sólo es por 1.2 mde.

Los registros publicados por Birmex en Compranet son escuetos y no aclaran qué empresa vendió cuáles medicamentos, ni en qué cantidades, ni cuáles son los laboratorios de origen.

Cabe mencionar que, resultado de la compra, existen quejas de médicos porque los etiquetados no están traducidos al idioma español y, en algunos casos, están en ruso, lo que dificulta su aplicación, mezclas y dosis correctas, y es contrario a la Norma Oficial Mexicana 072-SSA1-2012 sobre etiquetado de medicamentos.

La mayoría de estos medicamentos no tenían registro sanitario en México al ser importados, aprovechando un acuerdo de enero del 2020 de la Secretaría de Salud que permite al gobierno internar fármacos en casos urgentes e iniciar en los cinco días siguientes el trámite de registro ante la Cofepris.


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