Comunicado. Una sencilla prueba de orina podría ayudar a identificar con mayor anticipación a menores con riesgo de autismo frente a las evaluaciones actuales, abriendo la puerta a un diagnóstico y tratamiento más tempranos, así como a mejores resultados a largo plazo para quienes presentan trastorno del espectro autista.
Científicos de Arizona State University y sus colaboradores desarrollaron una nueva herramienta de detección para analizar en la orina 17 metabolitos microbianos, pequeñas moléculas producidas por microorganismos en el intestino, en población infantil de dos a 11 años.
Al medir estos compuestos, el equipo descubrió que podía distinguir con alta precisión a participantes con autismo de aquellos con desarrollo típico dentro de sus grupos de estudio. Además, comprender la diversidad biológica del autismo podría ayudar a orientar intervenciones más específicas, incluidos enfoques dirigidos a restaurar un microbioma intestinal saludable.
La investigación apunta a un patrón biológico constante en muchos casos de autismo infantil: niveles elevados de metabolitos específicos en el intestino. Estos incluyeron metabolitos derivados de la tirosina, el triptófano y la fenilalanina, aminoácidos involucrados en vías clave de neurotransmisores, así como otros compuestos relacionados con la actividad de levaduras y hongos.
La nueva herramienta de clasificación se llama “Microbially-Derived Metabolite (MDM) System”. El sistema asigna una puntuación según cuántos metabolitos en la orina superan un rango de referencia típico. “Lo que hemos descubierto es que entre 80 y 90% de los niños con autismo tienen niveles extremadamente altos de uno o más metabolitos derivados de microbios. Usar esta prueba permitirá saber qué niños pequeños tienen alto riesgo de recibir un diagnóstico de autismo, y orientar el tratamiento en quienes ya han sido diagnosticados para ayudarlos a vivir de la mejor manera posible”, dijo Christina Flynn, autora del estudio y graduada de recientemente del doctorado en ASU.
Durante los ensayos la prueba de orina mostró una precisión prometedora, con 90% de sensibilidad y 100% de especificidad. Esto significa que identificó correctamente al 90% de los niños con autismo y evitó identificar erróneamente a cualquiera de los niños sin autismo dentro del estudio. Está en curso una confirmación adicional de la precisión de la prueba para validarla más a fondo, debido al tamaño moderado de la muestra del estudio.
Mediante técnicas avanzadas de investigación, el equipo midió la concentración de metabolitos derivados de microbios en 52 niños diagnosticados con trastorno del espectro autista, y en 47 niños con desarrollo típico de entre dos y 11 años. Participaron niños de cuatro ubicaciones geográficas, incluidas Arizona, Massachusetts, Tennessee y Texas.
Las diferencias fueron claras: casi todos los niños con autismo tenían al menos un nivel de metabolito por encima del valor más alto observado en el grupo de control, con algunos niveles entre 100 y 1,000 veces más altos. En promedio, los niños con trastorno del espectro autista tenían alrededor de tres metabolitos elevados, mientras que los niños con desarrollo típico carecían de ellos.
“Lo realmente llamativo de las bacterias es que producen metabolitos que son, básicamente, versiones alteradas de la serotonina y la dopamina. Estos son dos neurotransmisores clave que afectan el estado de ánimo, la cognición y la memoria. Esto podría explicar muchos de los síntomas y síntomas concurrentes en niños con autismo: su comunicación social, ansiedad, depresión y atención. Creemos que reducir los niveles de estos metabolitos puede ayudar a estos niños a llevar vidas más saludables y felices, y alentamos a que se realicen pruebas de detección antes para recibir intervenciones más tempranas”, dijo James Adams, autor de correspondencia del estudio y researcher en Biodesign Center for Health Through Microbiomes.
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