Comunicado. El 63.º Consejo Directivo de la OPS concluyó con la aprobación, por parte de los países del continente americano, de una serie de decisiones destinadas a fortalecer la preparación ante emergencias de salud cada vez más frecuentes, hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos, reducir la creciente carga del dengue y otras enfermedades arbovirales, mejorar la inocuidad de los alimentos y ampliar el acceso a tecnologías sanitarias.
Durante cinco días, ministros y otras altas autoridades de Salud del continente americano se reunieron en Washington, D.C., para analizar las principales prioridades de salud pública, revisar los avances de las iniciativas regionales y adoptar decisiones orientadas a fortalecer los sistemas de salud y promover la salud y el bienestar en toda la región.
“Las resoluciones y decisiones adoptadas durante este Consejo orientarán nuestro trabajo en los próximos años. Pero su verdadero valor no se medirá por lo que se aprobó en esta sala. Se medirá por los cambios que se produzcan en la vida de las personas a las que servimos”, afirmó Jarbas Barbosa, director de la OPS.
Uno de los principales resultados de la reunión fue la aprobación de la Estrategia para fortalecer la gestión del riesgo y de las emergencias de salud en pro de la seguridad sanitaria 2026-2031, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de los países para prevenir, prepararse y responder ante emergencias de salud, al tiempo que se construyen servicios y sistemas de salud más seguros y resilientes y se refuerza la cooperación regional.
La estrategia se adopta en un contexto en el que los países de América se enfrentan desastres, brotes y otras amenazas para la salud cada vez más frecuentes. Entre 2021 y 2024, casi el 30% de todos los desastres registrados en el mundo ocurrieron en la región.
Los Estados Miembros también aprobaron el Plan de acción sobre la resistencia a los antimicrobianos 2027-2031, que promueve un enfoque de Una Salud y busca fortalecer la vigilancia, la capacidad de los laboratorios, la prevención y el control de infecciones, el uso adecuado de los antimicrobianos y el acceso a pruebas diagnósticas y vacunas.
Asimismo, el Consejo aprobó la Estrategia de gestión integrada para la prevención y el control de las enfermedades arbovirales 2026-2035, que fortalecerá la respuesta regional frente a enfermedades como el dengue, la chikunguña y el zika mediante mejoras en la vigilancia, la prevención, el control de vectores, la atención clínica y la respuesta a brotes.
La estrategia fue adoptada tras la mayor epidemia de dengue registrada hasta la fecha en las Américas. En 2024, los países notificaron más de 13 millones de casos y más de 8.400 muertes por esta enfermedad en la región.
Una nueva Estrategia y plan de acción sobre la inocuidad de los alimentos 2026-2031 apoyará a los países en el fortalecimiento de los sistemas de inocuidad alimentaria, la vigilancia, los servicios de laboratorio y los enfoques basados en el riesgo para reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos y mejorar la coordinación entre sectores.
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