Comunicado. En el marco de Octubre Rosa, la campaña mundial dedicada a la salud de la mujer, especialistas en ginecología hacen un llamado a prestar atención a síntomas como el dolor pélvico crónico, las menstruaciones muy dolorosas y los sangrados abundantes, que muchas mujeres en México siguen normalizando o atribuyendo a “parte de ser mujer”. Esta normalización puede retrasar el diagnóstico y tratamiento oportunos de condiciones como la endometriosis y los miomas, con impacto en la calidad de vida y, en algunos casos, en la fertilidad.
La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica caracterizada por el crecimiento de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, que causa dolor pélvico crónico, irregularidades menstruales e infertilidad. Así, en México, una de cada 10 mujeres en edad reproductiva la padecerá en algún momento de su vida; la mitad de quienes la desarrollan presenta problemas de infertilidad y hasta 80% sufre dolor crónico en la pelvis al menstruar o al sostener relaciones sexuales.
A nivel global, en 2021 existían 22.28 millones de casos acumulados de endometriosis, con una incidencia anual de más de 3.4 millones de nuevos casos. El grupo de edad más afectado es el de mujeres de 25 a 29 años, edad clave para la planificación familiar y la vida productiva. La carga de la enfermedad, medida en años de vida ajustados por discapacidad (DALY), se proyecta en aumento, alcanzando más de 2.2 millones de DALYs para 2050.
“Lo que más nos preocupa es que muchas pacientes llegan después de años de dolor. Hemos visto casos de mujeres con cuatro, cinco o hasta seis cirugías y hasta 25 años con dolor sin encontrar una solución. En muchos de estos casos, una valoración oportuna pudo haber permitido identificar antes el problema y ofrecer un tratamiento adecuado”, señaló Olivia López, ginecóloga especialista en cirugía pélvica.
Los miomas uterinos representan otra de las condiciones ginecológicas más comunes: hasta siete de cada 10 mujeres los presentará al menos una vez en su vida, y aparecen en 60% de las mujeres antes de los 40 años. Asimismo, en hasta 70% de las pacientes, el motivo de consulta es una alteración en el sangrado, y la subfertilidad se asocia con miomas en 3 a 31% de los casos, dependiendo de su ubicación y tamaño.
Aunque entre 30 y 40% de los miomas son asintomáticos, cuando causan síntomas afectan significativamente la calidad de vida. La miomectomía —la extirpación de los miomas preservando el útero— es la cirugía de elección para mujeres que desean mantener su fertilidad, y estudios reportan que puede reducir las pérdidas gestacionales de 60% a 24% después del procedimiento.
La buena noticia a favor de las pacientes es la evolución de las técnicas quirúrgicas, las cuales han transformado el tratamiento de estas condiciones. Actualmente, la cirugía laparoscópica es el estándar para el diagnóstico y tratamiento de la endometriosis, permite visualización directa, biopsia y tratamiento en un solo procedimiento, con incisiones pequeñas, menor pérdida sanguínea, menos días de hospitalización y una reincorporación más rápida a las actividades diarias.
Del mismo modo, la histerectomía —uno de los procedimientos ginecológicos más frecuentes para tratar patologías uterinas benignas— puede realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas, que favorecen una recuperación más rápida. En este caso, las tecnologías de sellado vascular utilizadas en el quirófano permiten hacer la disección y el sellado de vasos con precisión y menor dispersión térmica, lo que puede contribuir a reducir el sangrado y los tiempos quirúrgicos, así como las molestias posteriores al procedimiento.
“Contar con equipos especializados y tecnología adecuada puede hacer una diferencia real en la atención de las pacientes: menos tiempo en el quirófano, menos dolor y un regreso más temprano a la vida familiar y laboral. Pero todo empieza antes, con una mujer que decide no normalizar su dolor y acude a valoración con un médico especialista”, explicó López.
Si bien Octubre Rosa se enfoca principalmente en la prevención del cáncer de mama, los especialistas aprovechan la fecha para ampliar la conversación: la salud preventiva de la mujer incluye también atender a tiempo las señales ginecológicas. El dolor pélvico intenso, sangrados abundantes o menstruaciones que impiden realizar actividades cotidianas, no deben minimizarse.
De esta forma, el llamado de los especialistas es a no normalizar el dolor pélvico intenso, los sangrados abundantes o las menstruaciones que interfieren con las actividades cotidianas, y buscar atención médica cuando estos síntomas se presentan. “Escuchar al cuerpo, reconocer las señales de alerta y acudir a una valoración ginecológica puede ayudar a identificar de manera oportuna condiciones que, de no atenderse, pueden afectar la salud de las mujeres, su calidad de vida y la fertilidad”, finalizó la especialista.
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