Comunicado. Cuando se habla de biopsia, es frecuente que aparezcan emociones como el miedo, la ansiedad o la incertidumbre. Para muchas personas, la indicación de este estudio puede asociarse de inmediato con la idea de una intervención compleja y dolorosa, en adhesión al temor por recibir un diagnóstico grave. Sin embargo, más allá de esas asociaciones, se trata de una herramienta médica fundamental para para definir con precisión qué es lo que está pasando en nuestro cuerpo y orientar los siguientes pasos.
La biopsia permite extraer una pequeña muestra de tejido para analizarla en laboratorio y confirmar o descartar un diagnóstico. En el caso de las lesiones mamarias, cumple un papel central para determinar si un hallazgo sospechoso corresponde a una lesión benigna o, por ejemplo, a cáncer de mama.
Existen distintas técnicas de biopsia, que varían según el procedimiento y el tipo y la cantidad de muestra que permiten obtener. Entre ellas se encuentran la punción con aguja fina, que extrae líquido o células, y la biopsia con aguja gruesa, que obtiene fragmentos de tejido. Dentro de estas alternativas, una técnica ha cobrado cada vez mayor relevancia en nuestro país: la biopsia asistida al vacío (BAV), la cual permite obtener múltiples muestras de tejido mediante un procedimiento mínimamente invasivo, que se utiliza para obtener una muestra de la lesión o el nódulo palpable de la mama, con el fin de determinar si se trata de un cáncer o una lesión benigna.
“La biopsia asistida al vacío es un método que permite realizar este estudio con mayores comodidades para el paciente, al realizarse con anestesia local y de manera ambulatoria. Muchas pacientes llegan a la biopsia con temor o imaginando un procedimiento más complejo, pero suele ser mucho más llevadera de lo imaginado y nos brinda a los médicos resultados mucho más precisos y claros para definir un diagnóstico y tomar decisiones respecto del tratamiento adecuado, sea o no un cáncer”, explicó Adriana García, coordinadora de soporte clínico de intervencionismo periférico en Becton Dickinson México.
Parte de ese temor nace de ideas que todavía persisten en torno a la biopsia mamaria, como pensar que necesariamente implica una cirugía, anestesia general o internación. Sin embargo, el procedimiento se define de acuerdo con las características de cada caso, entre ellas el tamaño de la lesión. En particular, la BAV está recomendada para el diagnóstico de masas pequeñas (<5 mm) y se realiza de manera ambulatoria y con anestesia local.
“El tiempo estimado de intervención es breve, por lo general de 20 a 30 minutos. Dado que se requieren menos de 10 minutos por centímetro de lesión, el procedimiento puede extenderse hasta 60 minutos en casos de lesiones de hasta 5 centímetros.” destacó Accácio Junqueira de Andrade, gerente Sr. de Asuntos Médicos de BD LATAM.
Para este tipo de procedimiento no es necesario acudir en ayunas ni suspender la medicación habitual por cuenta propia. Si la paciente toma anticoagulantes o tiene algún problema de coagulación, deberá consultarlo previamente con su médico para recibir indicaciones específicas.
El dolor, las cicatrices y la recuperación también suelen estar entre las principales preocupaciones. La experiencia puede variar de una persona a otra, pero una vez que la anestesia local hace efecto, el procedimiento no debería ser doloroso. Lo más habitual es sentir una molestia breve al momento de aplicar el anestésico.
“La técnica requiere solamente una pequeña incisión en la piel de 2 a 3 milímetros donde pasa la aguja sin necesidad de abrir la mama ni realizar suturas como ocurre en una biopsia quirúrgica, por lo cual la cicatriz es similar a una peca o pequeña cicatriz en la piel, que habitualmente acaba desapareciendo”, detalló Sara Vázquez, radióloga con especialidad en mama.
La especialista señaló que después del procedimiento se coloca un apósito y se aplica presión sobre la zona durante el tiempo necesario para reducir el riesgo de sangrado y hematoma. El apósito debe mantenerse durante al menos 24 horas y se recomienda utilizar un corpiño bien ajustado durante los dos días y noches posteriores.
“La evolución tecnológica en biopsia mamaria permite hoy combinar dos aspectos fundamentales: por un lado, obtener el tejido que necesita el equipo médico para avanzar en el diagnóstico preciso y, por otro, procurar que esa instancia sea cada vez menos invasiva para la paciente. La tecnología cobra valor cuando acompaña al profesional y mejora un momento concreto del recorrido de atención para el paciente.”, señaló Junqueira.
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