La epilepsia afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo

Comunicado. La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más comunes y, al mismo tiempo, uno de los más subestimados. En todo el mundo, alrededor de 50 millones de personas viven con esta condición, y en México se estima una prevalencia de 10 a 20 casos por cada 1,000 habitantes. A pesar de su alta frecuencia, el desconocimiento sobre cómo se manifiesta y cómo actuar ante una crisis sigue siendo una barrera que afecta directamente la calidad de vida de los pacientes.

Muchas personas continúan asociando la epilepsia únicamente con convulsiones intensas, pero no todas las crisis se presentan de forma evidente. Algunas pueden manifestarse como ausencias breves, desconexiones momentáneas o conductas automáticas que fácilmente pasan desapercibidas. Esta falta de reconocimiento retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento, aun cuando el 70 % de las personas con epilepsia podría vivir sin convulsiones si recibiera atención oportuna.

“Actuar a tiempo marca la diferencia. Cuando la población conoce qué es una crisis, sabe cómo responder y entiende la importancia del seguimiento médico, no solo se protege a la persona en el momento crítico, sino que se acelera su camino hacia un control completo de la enfermedad”, explicó Mariana Arzate, Medical Strategy & Field Lead de UCB México.

Los especialistas recuerdan que la primera respuesta debe centrarse en proteger a la persona y evitar lesiones. Entre las recomendaciones se encuentran:

- Mantener la calma y permanecer con la persona hasta que recupere la conciencia.

- Alejar objetos peligrosos y asegurar un entorno seguro.

- Colocar a la persona de lado para mantener la vía aérea despejada.

- No sujetar, no intentar detener los movimientos y no introducir objetos en la boca.

Además, los expertos insisten en la importancia del seguimiento clínico adecuado y de fortalecer los sistemas de referencia y contrarreferencia, fundamentales para garantizar el acceso a un diagnóstico y tratamiento oportuno. Esto es especialmente relevante considerando que el 80 % de las personas con epilepsia vive en países de ingresos bajos y medianos, donde aún existen brechas importantes de atención.

“La epilepsia no debe limitar la posibilidad de estudiar, trabajar o tener una vida plena. Lo que sí puede limitar es la falta de información y la ausencia de un diagnóstico temprano. Por eso, sensibilizar y educar es tan importante como innovar en tratamientos”, añadió Arzate.

En un contexto donde la mayoría de las crisis pueden controlarse con el abordaje correcto, reconocer los síntomas, saber cómo actuar y acudir al médico ante cualquier sospecha son los pasos clave para asegurar que más personas puedan vivir sin convulsiones y con mayor independencia.

 

 

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