Agencias. La OMS dio a conocer que ya incluyó el Síndrome Burnout, o estrés laboral, en su última revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de 2025. Este síndrome aparece cuando, tras mucho esfuerzo y dedicación, los trabajadores no están contentos ni con su puesto ni con sus responsabilidades ni con su salario. Para la organización, esto se traduce en sensación de agotamiento, sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el trabajo y una reducción de la eficacia.
Rafael Alonso, psicólogo especializado en bienestar laboral, destacó que las personas que sufren Burnout suelen compartir ciertos rasgos de personalidad que paradójicamente están asociados con el buen desempeño profesional. Y explicó que el inicio de este síndrome no se vincula necesariamente a la falta de motivación ni a la incompetencia. Al contrario, muchos afectados muestran una elevada implicación en su trabajo. Los que lo sufren, aseguró, tienen tres características principales que él ha observado durante sus sesiones clínicas con pacientes “quemados” con su trabajo.
El primero de estos rasgos, la hiperresponsabilidad, se evidencia en personas que suelen prolongar su jornada más allá del horario establecido, asumen tareas adicionales y mantienen un profundo sentido del deber en su desempeño diario.
El segundo es al perfeccionismo, las expectativas no se limitan a cumplir los objetivos, sino a ejecutarlos con altos estándares de calidad. Este empeño por alcanzar la excelencia genera, según el especialista, un elevado nivel de sufrimiento, sobre todo cuando deben adaptarse a métodos de trabajo que entran en conflicto con sus valores profesionales. Y el tercer rasgo identificado es el inconformismo, es decir, personas que buscan aprender, evolucionar y no permanecer en la comodidad de la rutina.
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