Curva de crecimiento, señal temprana que puede alertar sobre talla baja infantil

Comunicado. El crecimiento infantil es uno de los indicadores más sensibles y visibles de salud infantil. Sin embargo, una medición aislada de estatura en un momento dado puede ser engañosa. Más allá de cuánto mide una persona en un momento determinado, lo importante es la trayectoria que ha seguido a lo largo del tiempo de acuerdo con los patrones de la OMS. Ese recorrido queda reflejado en la curva de crecimiento, una herramienta clave para identificar si el desarrollo ocurre dentro de lo esperado o si existen señales de alerta para edad y sexo, lo que equivale a talla baja o retraso del crecimiento lineal.

Este seguimiento resulta especialmente relevante si se considera que 13.9% de la población infantil en México presenta talla baja, de acuerdo con la Ensanut, afectando a cerca de 1.4 millones de niños y niñas. Aunque en algunos casos puede explicarse por herencia familiar, en otros puede ser la primera pista de condiciones médicas que requieren valoración especializada.

“La curva de crecimiento nos cuenta una historia biológica del niño. Una trayectoria constante dentro del canal percentilar es sinónimo de salud; cualquier desaceleración nos obliga a una evaluación inmediata, ya que puede ser la manifestación inicial de trastornos hormonales, deficiencias nutricionales, o condiciones genéticas subyacentes”, explicó Merari Duarte, gerente médico de Endocrinología en Merck México.

Aunque en muchos casos la talla baja responde a una talla familiar baja o variante constitucional (herencia genética normal), en un subgrupo significativo representa el primer indicio de patología tratable. La detección precoz es crucial: intervenciones oportunas, desde optimización nutricional hasta terapia hormonal en deficiencia de hormona de crecimiento, pueden normalizar la velocidad de crecimiento y mejorar sustancialmente la talla adulta final.

Detectar estas señales a tiempo puede marcar la diferencia en el pronóstico. Por ello, la especialista recomienda vigilar el crecimiento de forma periódica y acudir a valoración si se observa que:

  • La estatura cambia muy poco entre revisiones médicas.
  • Se mantiene constantemente por debajo del promedio para su edad.
  • El crecimiento se ha vuelto más lento que el de sus pares.
  • Existen antecedentes médicos que puedan influir en su desarrollo.

“La curva de crecimiento no es solo un registro clínico; es una herramienta para tomar decisiones tempranas. Identificar alteraciones tempranas abre la puerta a intervenciones que pueden cambiar el pronóstico a largo plazo y evitar secuelas en el desarrollo físico, cognitivo y psicosocial”, concluyó Duarte.

 

 

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