Especialistas llaman a cambiar la forma de entender y tratar la obesidad

Comunicado. En el marco del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 04 de marzo, se llevó a cabo un conversatorio organizado por IFA Celtics, bajo el lema global “8 mil millones de razones para actuar”, una iniciativa que busca visibilizar a la obesidad como lo que es: una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, y no un problema estético ni una consecuencia exclusiva de decisiones individuales.

Durante el encuentro, expertos de referencia internacional coincidieron en que la conversación pública y las políticas de salud deben evolucionar con la evidencia científica y ética, poniendo en el centro la salud metabólica, la prevención temprana y el abordaje integral, libre de estigmas.

Actualmente, más de 1,000 millones de personas viven con obesidad en el mundo, incluyendo cerca de 159 millones de niños y adolescentes. En México, el panorama es especialmente preocupante: más del 70% de los adultos y cerca del 35% de los adolescentes presentan sobrepeso u obesidad, lo que incrementa de manera significativa el riesgo de enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y daño hepático.

Enrique Caballero, presidente de la American Diabetes Association, explicó que durante décadas la obesidad fue subestimada y normalizada, lo que retrasó su reconocimiento como un problema médico serio. “Hoy sabemos que el exceso de peso tiene consecuencias metabólicas, hormonales e inflamatorias sostenidas en el tiempo. No se trata de falta de voluntad. Reconocer a la obesidad como una enfermedad crónica permite dejar de trivializarla, reducir el estigma y abrir la puerta a un tratamiento médico integral, enfocado en la salud y no en la apariencia”.

Y subrayó que muchas de las enfermedades que hoy se atienden de forma aislada, como la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, renal o hepática, comparten una raíz común: la obesidad. Abordarlas de manera fragmentada, sin atender el problema de fondo, limita el impacto de cualquier tratamiento y perpetúa un círculo de atención reactiva en lugar de preventiva.

Los especialistas coincidieron en que la obesidad no puede abordarse sin considerar el entorno. En México predominan ambientes obesogénicos, con acceso limitado a alimentos saludables, alta disponibilidad de productos ultraprocesados y barreras para la actividad física, por lo que exigir cambios individuales sin acompañamiento médico y social resulta insuficiente.

En este contexto, Antonio González, presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio Multidisciplinario del Síndrome Metabólico, señaló que tanto médicos como pacientes enfrentan una profunda frustración al intentar modificar hábitos dentro de sistemas que no favorecen decisiones saludables. Por ello, subrayó la importancia de una evaluación clínica integral, que no solo considere el peso corporal, sino también factores metabólicos, emocionales, de sueño, estrés y condiciones de vida. “No podemos pedir cambios individuales sin reconocer que existen ambientes obesogénicos muy severos. La clave está en una evaluación integral del paciente y en una comunicación clínica empática, sin estigmas. Incluso preguntar ‘¿podemos hablar de su peso y su salud?’ puede marcar la diferencia”.

Desde esta visión, el tratamiento de la obesidad debe integrar prevención, seguimiento médico y, cuando está indicado, el uso responsable de tratamientos farmacológicos como parte de un plan integral, enfocado en mejorar la salud metabólica y no en soluciones aisladas o estéticas. El llamado es claro a evitar la automedicación, el acompañamiento médico es una acción contundente en el tratamiento serio de la obesidad.

Más allá del consultorio, el abordaje de la obesidad requiere acciones estructurales y políticas públicas sostenidas. En este sentido, Simón Barquera, presidente de la World Obesity Federation, destacó que México ha logrado avances relevantes con políticas basadas en evidencia que ya muestran impactos positivos en la salud metabólica de la población. “Durante muchos años se colocó toda la responsabilidad en las personas, cuando en realidad enfrentamos una falla en los sistemas alimentarios, urbanos y sociales. México ha demostrado que es posible avanzar con políticas públicas basadas en evidencia, pero el reto ahora es sostenerlas, fortalecerlas y protegerlas frente a presiones comerciales, para lograr cambios reales y duraderos en la salud de la población”.

 

 

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