Comunicado. Un medicamento utilizado habitualmente para tratar la vejiga hiperactiva redujo de forma significativa los sofocos en hombres que reciben terapia hormonal para el cáncer de próstata, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology en el que participaron varios investigadores de Mayo Clinic.
El estudio de fase 2 demostró que la oxibutinina, fármaco comúnmente prescrito para la vejiga hiperactiva, fue más eficaz que el placebo para reducir tanto la frecuencia como la intensidad de los sofocos en hombres sometidos a terapia hormonal para el cáncer de próstata. Los pacientes que recibieron oxibutinina también manifestaron mejoras en sus actividades cotidianas y en su calidad de vida global.
Se estima que los sofocos afectan entre 60 y 80% de los hombres que reciben terapia de privación androgénica, y pueden interferir en el sueño, el estado de ánimo y el bienestar general. En algunos casos, estos síntomas son lo suficientemente intensos como para dificultar la continuidad del tratamiento.
“Los sofocos suelen infravalorarse en los hombres, pero pueden tener un impacto real y duradero en la calidad de vida durante el tratamiento del cáncer de próstata. Este ensayo demuestra que la oxibutinina puede proporcionar un alivio significativo con un perfil de seguridad favorable”, afirmó Bradley Stish, oncólogo radioterápico de Mayo Clinic y primer autor del estudio.
El estudio incluyó a 88 hombres con cáncer de próstata que presentaban sofocos frecuentes mientras recibían terapia de privación androgénica. Los participantes fueron asignados de forma aleatoria a recibir oxibutinina en una de dos dosis o placebo durante seis semanas.
Los hombres que recibieron la dosis más alta de oxibutinina obtuvieron el mayor beneficio, con una reducción media de casi siete sofocos al día, en comparación con aproximadamente dos sofocos menos al día en el grupo placebo. Más del 75% de los hombres tratados con la dosis más alta lograron al menos una reducción del 50% en la intensidad de los sofocos.
Los pacientes que recibieron oxibutinina también informaron de una menor interferencia en el sueño, el trabajo, las actividades sociales y la calidad de vida global. Durante el estudio no se registraron acontecimientos adversos graves relacionados con el tratamiento. El efecto secundario más frecuente fue la sequedad de boca, que se observó con mayor frecuencia en las dosis más altas.
La oxibutinina ya había demostrado reducir los sofocos en mujeres, pero la evidencia en hombres era limitada. Este ensayo se encuentra entre los primeros estudios aleatorizados y controlados con placebo que demuestran su eficacia en hombres sometidos a terapia de privación androgénica.
Los investigadores señalan que serán necesarios estudios de mayor tamaño para confirmar los hallazgos y determinar la dosis óptima; no obstante, los resultados respaldan el uso de la oxibutinina como opción terapéutica para hombres con sofocos asociados a la terapia hormonal que resultan molestos.
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