Comunicado. En el marco del Día Mundial del Glaucoma, a conmemorarse el 12 de marzo, el Colegio Mexicano de Glaucoma hizo un llamado a la población a no esperar síntomas para acudir a una revisión oftalmológica. El glaucoma es una enfermedad crónica, silenciosa e irreversible que daña progresivamente el nervio óptico. Por ello, cuando el paciente percibe alteraciones visuales, el deterioro suele ser permanente.
Con base en información del IMSS, cada año se atienden más de 500 mil pacientes con diagnóstico de glaucoma en el país, entre casos nuevos y personas en seguimiento. Además, se estima que más de 1.7 millones de mexicanos mayores de 40 años vive con glaucoma y que cerca de la mitad lo desconoce por falta de revisión preventiva. Además de su impacto en la calidad de vida, el tratamiento puede representar hasta el 60% del ingreso anual de una familia cuando la enfermedad se detecta en etapas avanzadas, lo que refuerza la importancia del diagnóstico oportuno.
“El glaucoma no duele ni avisa. Cuando aparecen los síntomas, el daño al nervio óptico ya ocurrió y no se puede revertir. Por eso insistimos en que la prevención no es opcional, es una decisión que puede cambiar el futuro visual de una persona”, afirmó Celia Elizondo, presidenta del Colegio Mexicano de Glaucoma.
La relación entre la diabetes y el glaucoma es cada vez más evidente. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición continua 2021–2024 (Ensanut), 17% de los adultos en México vive con diabetes tipo 2, lo que equivale a 14.4 millones de personas; de ellas, 31.8% desconoce su diagnóstico. El mal control metabólico puede derivar en retinopatía diabética y, en casos avanzados, en glaucoma neovascular, considerado uno de los principales causantes de ceguera asociada a la diabetes en el país. Estudios hospitalarios nacionales documentan que entre el 90% y el 96% de los casos de glaucoma neovascular están relacionados con retinopatía diabética proliferativa.
A nivel internacional, la World Glaucoma Association estima que actualmente hay aproximadamente 78 millones de personas diagnosticadas con glaucoma en el mundo y que la cifra podría alcanzar los 111.8 millones para 2040. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud reconoce al glaucoma como una de las principales causas de ceguera irreversible a nivel global.
La detección del glaucoma se realiza mediante exámenes oftalmológicos sencillos, como la medición de la agudeza visual, la presión intraocular y la observación del nervio óptico. Son pruebas rápidas, indoloras y accesibles que permiten identificar factores de riesgo y establecer un tratamiento oportuno.
Una forma clara de entender la enfermedad es imaginar que el nervio óptico es el cable que conecta el ojo con el cerebro; si ese cable se daña, no hay manera de repararlo. El tratamiento, que puede incluir gotas, láser o cirugía, ayuda a controlar la progresión, pero no a curar la enfermedad.
“La buena noticia es que el glaucoma puede controlarse si se detecta a tiempo. Una revisión anual con el oftalmólogo es un acto de responsabilidad con nuestra salud y con quienes dependen de nosotros. Cuidar la vista es cuidar nuestra autonomía y calidad de vida”, subrayó Elizondo.
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