Comunicado. El pasado 30 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Trastorno Bipolar, fecha que se estableció en honor al nacimiento de Vincent van Gogh, famoso pintor que padecía esta enfermedad. Especialistas médicos hacen un llamado a visibilizar la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento continuo de esta condición neurobiológica, destacando los factores determinantes para mejorar la calidad de vida, no sólo de quienes la viven, sino también de sus familias, cuidadores y entornos sociales.
El trastorno bipolar es un padecimiento psiquiátrico que se caracteriza por la aparición de episodios alternos de manía (euforia excesiva, energía desbordada, disminución de la necesidad de dormir) y depresión (tristeza profunda, fatiga, pérdida de interés). Y en México, se estima que más de tres millones de personas viven con trastorno bipolar, una condición que suele manifestarse en etapas tempranas de la vida y que, sin un abordaje médico adecuado, puede impactar de forma profunda la funcionalidad personal, social y laboral de los pacientes. A pesar de ello, se estima que más del 50% de los casos permanece sin diagnóstico, lo que retrasa el inicio del tratamiento hasta por una década desde la aparición de los primeros síntomas.
“El tiempo que transcurre sin diagnóstico es tiempo en el que la enfermedad avanza, se deteriora la calidad de vida del paciente y aumenta la carga emocional y económica para su entorno cercano. Detectar a tiempo el trastorno bipolar puede marcar la diferencia entre una vida limitada por recaídas y una vida con proyectos, estabilidad y bienestar”, señaló Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México.
Se estima que el trastorno bipolar afecta aproximadamente al 1.6% de la población mexicana, presentándose de forma similar en hombres y mujeres, aunque con diferencias clínicas relevantes. Sin tratamiento, hasta un tercio de los pacientes puede presentar intentos de autolesión, lo que refuerza la urgencia de una intervención médica temprana y sostenida.
Actualmente, el abordaje terapéutico del trastorno bipolar ha evolucionado hacia modelos personalizados e integrales, que combinan psicoeducación, seguimiento médico y tratamientos farmacológicos diseñados para estabilizar el estado de ánimo, reducir recaídas y preservar la funcionalidad cognitiva y social del paciente. Medicamentos como los antipsicóticos atípicos han demostrado eficacia tanto en fases maníacas como depresivas, contribuyendo a la estabilidad emocional y al restablecimiento de rutinas clave como el sueño.
El impacto del trastorno bipolar trasciende al paciente; familias y cuidadores juegan un rol fundamental en el éxito terapéutico, al fomentar la adherencia al tratamiento, reconocer los síntomas tempranos y generar entornos estructurados y empáticos.
“Cuando el paciente recibe el diagnóstico correcto y cuenta con un tratamiento adecuado, no sólo mejora su pronóstico clínico; también se fortalecen sus relaciones personales, su desempeño laboral y su integración social. Nuestra misión en Adium México es contribuir a que ningún paciente ni su familia pierdan calidad de vida por este padecimiento”, añadió Cabrita.
Hoy también publicamos las siguientes notas y más...
Capacidad local es clave para garantizar la preparación global ante pandemias: OPS
En México, se estima que alrededor de 12% de la población padece enfermedad renal crónica
