Comunicado. A pesar de los avances en diagnósticos oportunos y terapias de vanguardia para el cuidado del corazón en México, hoy persiste un obstáculo crítico: el abandono del tratamiento médico. Especialistas estiman que más del 50% de los pacientes con enfermedades cardíacas interrumpen, olvidan o modifican sus dosis o medicamentos sin indicación médica.
Esta falta de adherencia agrava una crisis de salud pública. Las enfermedades cardiovasculares ya representan el mayor reto de salud pública en el país, son la principal causa de muerte en México, cobrando más vidas al año que cualquier condición médica. De acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del INEGI, en el 2025 más de 135 mil personas fallecieron a causa de afecciones al corazón. Esta cifra se posiciona por encima de la diabetes y los tumores malignos.
“No seguir el tratamiento de forma consistente acelera complicaciones, convierte padecimientos controlables en emergencias médicas y reduce drásticamente la calidad y expectativa de vida”, advirtió Fabián Meza, gerente médico de Cardiología en Merck México.
Detrás de este comportamiento existe un factor cultural muy arraigado: muchos pacientes asocian la ausencia de síntomas con la resolución de la enfermedad. Esto es especialmente delicado en condiciones que no presentan síntomas evidentes en sus etapas iniciales.
Al respecto, el Meza indicó sobre el peligro de interrumpir los tratamientos, debido al llamado “efecto rebote”, el cual, explicó, “ocurre cuando las arterias y el músculo cardíaco quedan desprotegidos ante picos súbitos de presión arterial, lo que deja al organismo desprotegido ante variaciones en la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de presentar eventos cardiovasculares graves”.
Mantener niveles estables de los esquemas médicos en el organismo es indispensable para que cumplan su función protectora de forma continua. Cualquier inconsistencia en la toma diaria abre ventanas de vulnerabilidad, incluso si el paciente se siente completamente bien. Para revertir esta tendencia, se requiere un cambio de enfoque que transite de la simple prescripción a la educación continua del paciente. La ausencia de síntomas es, precisamente, la señal de que el manejo médico está logrando controlar la condición de manera adecuada.
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