Comunicado. La prevención antiparasitaria es uno de los pilares fundamentales para proteger la salud y el bienestar de los animales de compañía. Más allá de causar molestias, la presencia de parásitos como pulgas, garrapatas y gusanos intestinales pueden derivar en enfermedades que afectan la salud y la calidad de vida de perros y gatos, además de representar riesgos potenciales para la salud humana.
Actualmente, factores como el cambio climático, la movilidad de las personas y sus mascotas, el crecimiento de las poblaciones urbanas, convivencia en espacios reducidos y la expansión de las urbes a territorio con fauna silvestre, han favorecido la presencia de parásitos en nuevas zonas geográficas, incrementando los desafíos para la salud animal.
Con base en una encuesta internacional realizada a entre 6,500 tutores de mascotas de nueve países, incluido México, 43% reportó que su mascota ha experimentado alguna infección parasitaria, mientras que uno de cada cinco casos ocurrió durante el último año. Sin embargo, solo 42% afirmó sentirse familiarizado con los riesgos asociados a estos organismos, lo que evidencia una importante brecha de conocimiento sobre el tema.
“La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger la salud de las mascotas. Muchas veces los parásitos pasan desapercibidos hasta que generan problemas importantes, por lo que mantener esquemas preventivos adecuados permite actuar antes de que aparezcan las enfermedades y contribuir al bienestar integral de los animales y sus familias”, señaló Emilia Tobías, gerente técnico del Segmento Mascotas de Boehringer Ingelheim Salud Animal.
Y advirtió que incluso las mascotas que permanecen la mayor parte del tiempo dentro de casa pueden estar expuestas a estos riesgos. “Pulgas, garrapatas, mosquitos y otros vectores pueden ingresar al hogar a través de ropa, calzado, otros animales o espacios abiertos, por lo que ninguna mascota está completamente libre de exposición”.
Además de afectar a los animales, algunos parásitos tienen potencial zoonótico, es decir, pueden transmitirse entre animales y personas. Esta realidad refuerza la importancia de adoptar un enfoque de prevención que considere la profunda conexión entre la salud animal, humana y ambiental.
“La protección antiparasitaria debe formar parte de un plan integral de salud para cada mascota. No existe una recomendación universal, ya que factores como la edad, el estilo de vida, el entorno y los riesgos locales influyen en las necesidades de protección. Por ello, el acompañamiento del médico veterinario es fundamental para establecer estrategias personalizadas y efectivas”, explicó Samantha Hay-Parker, asesora técnico en Boehringer Ingelheim Salud Animal.
Hoy también publicamos las siguientes notas y más...
