Comunicado. Guillermo Murra, general manager de GE HealthCare México, indicó que, durante décadas, el autocuidado fue una idea ambigua asociada a hábitos individuales como alimentarse bien, hacer ejercicio o dormir lo suficiente. Hoy, la OMS lo define como la capacidad de las personas, como colectivo, para promover su salud, prevenir enfermedades y afrontar padecimientos con o sin apoyo de profesionales médicos.
El autocuidado es sumamente relevante considerando que por lo menos 4,600 millones de personas en el mundo carecen de acceso a servicios esenciales de salud. En ese contexto, cuidar de sí mismo es una necesidad colectiva y uno de los pilares de la sostenibilidad de los sistemas de salud.
Diversos estudios impulsados por organismos internacionales han demostrado que la detección temprana y el monitoreo oportuno permiten reducir complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad asociadas con enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, cáncer de mama, cáncer cervicouterino y padecimientos respiratorios crónicos. La OMS estima incluso que la actividad física regular, una de las formas más accesibles de autocuidado, puede evitar cerca de 3.9 millones de muertes prematuras cada año.
En América Latina, donde las enfermedades no transmisibles son responsables de seis de las 10 principales causas de muerte en la subregión, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), la prevención enfrenta desafíos adicionales. Por ello, más allá de ampliar la infraestructura médica, el verdadero reto es acercar la prevención a las personas con herramientas que identifiquen riesgos antes de que aparezcan los síntomas.
En este esfuerzo, la tecnología se ha convertido esencial: herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) y análisis de datos están transformando la medicina reactiva en predictiva y preventiva, capaz de detectar señales tempranas e intervenir de forma oportuna para mejorar los resultados en salud.
México enfrenta retos particularmente relevantes en esta materia. Datos recientes del Inegi muestran que las enfermedades crónicas y los tumores malignos son la segunda y tercera causa de mortalidad. Mientras tanto, evidencia médica muestra que si enfermedades como el cáncer, la diabetes o los padecimientos cardiovasculares son identificados en etapas tempranas, las probabilidades de tratamiento exitoso y supervivencia aumentan considerablemente.
En este contexto, es necesario acercar a las personas herramientas tecnológicas que permitan identificar señales tempranas de enfermedades no transmisibles; ya sea a través del sistema público de salud como el que existe en México, o con el sector privado, pues la demanda es creciente.
Empresas líderes en innovación médica, como GE HealthCare, han invertido en investigación y desarrollo de tecnologías que fortalecen este enfoque preventivo: con IA, análisis avanzado de datos clínicos y soluciones digitales para la atención médica, la compañía impulsa dispositivos médicos que hacer una enorme diferencia para diagnosticar y tratar a pacientes con padecimientos cardiovasculares, cáncer y diabetes.
Estas tecnologías incluyen el uso de ultrasonido portátil, sistemas avanzados de resonancia magnética, de mamografía y tomografía, además de plataformas de medicina nuclear impulsadas por IA. Todas ellas ayudan a los profesionales de la salud a identificar patrones, facilitar diagnósticos más tempranos y mejorar la toma de decisiones clínicas.
Hoy, muchas condiciones pueden identificarse en etapas tempranas, en las que las posibilidades de tratamiento son mayores y los resultados para los pacientes son más favorables. Por ello, el autocuidado en 2026 está estrechamente ligado a la prevención, el acceso a información y el uso de herramientas que permiten conocer mejor nuestro estado de salud y tomar decisiones más informadas.
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