Comunicado. México se encuentra en un momento clave para consolidar su posición dentro de la industria global de dispositivos médicos. Su capacidad manufacturera, el crecimiento de las exportaciones y la llegada de nuevas inversiones han fortalecido al país como un actor estratégico; el siguiente reto será lograr que una mayor parte de esa innovación se traduzca en tecnología, infraestructura y soluciones que mejoren la atención de los pacientes.
En este escenario, Expo Med Hospitalar México 2026 anunció una nueva edición que reunirá a los principales actores de la cadena de valor de la salud para conectar la innovación con las necesidades reales de hospitales, profesionales, instituciones y pacientes, además de generar nuevas oportunidades de negocio y colaboración para la industria.
Durante la conferencia de prensa participaron Ángel Urban, Show Manager de Expo Med Hospitalar México; Javier Dávila, director general de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía; Gabriel Ascanio Gasca, director del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM; y Rubén Illescas, director general de Grupo Interesse, quienes analizaron los retos que enfrenta México para convertir su fortaleza manufacturera en mayor desarrollo tecnológico, adopción de innovación y acceso a soluciones de salud.
El potencial económico del sector dimensiona esta oportunidad. De acuerdo con estimaciones de la industria, el mercado mexicano de dispositivos médicos alcanzó un valor de 8,410 mdd en 2025 y podría llegar a 14,100 mdd hacia 2035. Además, alrededor del 60% de los dispositivos médicos fabricados en México se destinan a exportación, reflejo de la relevancia que el país ha adquirido dentro de las cadenas globales de suministro.
“En el ámbito de la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, se ha generado una política industrial como política del Estado mexicano que busca no solo mantener el quinto lugar que ocupa nuestro país a nivel mundial en manufactura, sino fortalecer la autosuficiencia, la investigación y la transferencia tecnológica para que la innovación de vanguardia se traduzca en una mejor atención para todos los pacientes”, señaló Javier Dávila, Director General de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía.
Uno de los grandes desafíos será precisamente avanzar de la manufactura hacia una mayor generación de conocimiento y tecnología propia. Para ello, la vinculación entre universidades, centros de investigación, empresas e instituciones de salud será fundamental para acelerar el desarrollo y la implementación de soluciones diseñadas desde México.
“El desarrollo de tecnología propia reduce considerablemente la dependencia del extranjero, nos permite ofrecer costos más asequibles y formar recursos humanos especializados dentro del país, con soluciones perfectamente adaptadas a las necesidades de la población mexicana”, explicó Ascanio Gasca.
La transformación tecnológica también está modificando la manera en que se diagnostican enfermedades, se toman decisiones clínicas y se administran los recursos del sistema de salud. Inteligencia artificial, robótica, analítica de datos y herramientas de diagnóstico temprano comienzan a abrir nuevas posibilidades para pacientes e instituciones, al mismo tiempo que plantean retos relacionados con acceso, costos y sostenibilidad.
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