Comunicado. Cuando se piensa en el desarrollo infantil, la imagen más común que viene a la mente es la marca de lápiz en la puerta o la ropa que de pronto deja de quedar. Sin embargo, la estatura de un niño es una de las formas más directas de evaluar su estado general de salud, nutrición y metabolismo.
Datos oficiales indican que, en México, aunque la proporción de menores con talla baja en la primera infancia ha disminuido, este avance se ha frenado en los últimos años. Actualmente, cerca de 1.4 millones de niñas y niños menores de cinco años presentan alteraciones en su desarrollo, como el retraso en el crecimiento, con una prevalencia significativamente mayor en las niñas.
Un crecimiento saludable es un proceso biológico continuo y predecible. Este no se mide únicamente por el percentil en el que un menor se ubica en un momento determinado, sino por la constancia de su ritmo a lo largo del tiempo.
Durante los primeros años de vida, la velocidad de crecimiento es rápida; posteriormente se estabiliza a un ritmo constante en la infancia y experimenta un nuevo pico en la pubertad. Por eso, que un niño mantenga su curva de desarrollo con el paso del tiempo es una señal fundamental de que su sistema hormonal, metabólico, óseo y nutricional está funcionando en armonía.
No obstante, si este proceso se interrumpe, existen señales de alerta a las que los padres, madres y cuidadores deben prestar atención, especialmente en el entorno escolar:
- Tallas que no cambian por más de un año. La ropa y el calzado siguen quedando igual durante un periodo de 12 meses o más.
- Es el más pequeño del salón. El niño o la niña tiene una estatura visiblemente más baja que la mayoría de sus pares, sin un patrón genético familiar claro.
- Alteraciones en el desarrollo de la madurez. Cambios demasiado tempranos o tardíos en los signos de la pubertad.
De acuerdo con Iñaki González Baqué, médico especialista en Endocrinología Pediátrica, “las señales de alerta en la talla baja infantil rara vez aparecen de un día para otro”. Estas manifestaciones suelen verse de manera sutil; por esta razón, el monitoreo constante no es solamente una consulta pediátrica, sino la herramienta de tamizaje más efectiva para detectar a tiempo desequilibrios hormonales y metabólicos antes de que comprometan el desarrollo de las infancias”.
Diversos factores pueden interferir con el crecimiento infantil, desde deficiencias nutricionales hasta alteraciones hormonales. Por ello, detectar a tiempo un déficit de la hormona de crecimiento abre la oportunidad de una opción terapéutica más eficaz. González Baqué explicó que “los huesos de los niños conservan cartílagos de crecimiento que se cierran al finalizar la pubertad, intervenir o corregir antes de que se complete este proceso es fundamental para mejorar su proyección de vida”.
Fortalecer la cultura del monitoreo de la talla en México requiere de una mayor concientización de sus implicaciones en la salud de la niñez. En el marco del Growth Awareness Day, es la ocasión ideal para reflexionar sobre las afecciones del crecimiento infantil y la importancia de medirlo adecuadamente, especialistas enfatizaron la necesidad de una revisión médica periódica, misma que ayudará a transformar un diagnóstico tardío en prevención oportuna.
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