Comunicado. La cadena de frío farmacéutica ha incorporado sensores, sistemas de monitoreo y equipos de refrigeración cada vez más sofisticados para fortalecer la conservación de vacunas, medicamentos biológicos, terapias celulares y génicas. Aun así, cuando se trata de cómo mantener la cadena de frío íntegra, la capacidad humana para interpretar la información que generan estas herramientas sigue siendo fundamental. Detrás de cada dato, alerta y proceso debe existir talento especializado capaz de evaluar las condiciones y convertir la información en decisiones oportunas.
Hoy, la eficiencia y confiabilidad de la cadena de frío también dependen de profesionales con conocimientos especializados, capaces de validar procesos, interpretar información con sustento científico y aplicar principios de ingeniería para comprender el comportamiento de la temperatura durante el almacenamiento, la preparación, el transporte y la distribución de los productos.
“El control de la cadena de frío no se consigue únicamente con tecnología. Requiere el conocimiento necesario para interpretar los datos, validar los procesos y actuar correctamente cuando las condiciones cambian”, señaló Carlos Humberto Infante y Loya, fundador y presidente del Consejo de Administración de Kryotec. Y agregó que “contar con talento especializado es fundamental para transformar la información en decisiones y asegurar que la continuidad térmica se mantenga bajo criterios científicos y de ingeniería”.
En México, la propia regulación coloca al factor humano como parte integral de la cadena de frío. La NOM-059-SSA1-2015, que establece los requisitos para las Buenas Prácticas de Fabricación de medicamentos, la define como el “conjunto de sistemas logísticos que comprende personal, infraestructura, equipos y procedimientos para conservar productos en condiciones específicas de temperatura de manera ininterrumpida”.
Esta visión implica que la seguridad de la operación depende tanto de la tecnología y los equipos como de las capacidades de quienes los gestionan. Para Infante y Loya, el factor humano tiene un papel fundamental en el control de la cadena de frío, pues cuando se presenta una variación térmica cuya causa no es evidente, “corresponde a los profesionales analizar la información disponible, determinar qué originó el cambio de temperatura, valorar sus posibles consecuencias y definir las acciones necesarias para proteger la integridad del producto”.
Por ello, el talento especializado necesita integrar conocimientos que tradicionalmente podían encontrarse separados entre áreas de logística, calidad, validación e ingeniería. El mapeo térmico, la calificación de sistemas, la validación de procesos, los estudios de estabilidad, el análisis de riesgo y los planes de contingencia forman parte de una misma lógica de control.
La cadena de frío farmacéutica enfrenta el desafío de encontrar y desarrollar talento capaz de operar tecnologías y procesos cada vez más sofisticados. La escasez de profesionales con las competencias necesarias ya figura entre las principales preocupaciones para el futuro de las cadenas de suministro. De hecho, 50% de los altos ejecutivos senior de cadena de suministro señala la falta de talento como uno de los problemas más importantes que enfrentarán estas operaciones en los próximos años, de acuerdo con Alcott Global, firma mundial en búsqueda de ejecutivos para la cadena de valor. En un entorno donde una desviación térmica puede requerir una evaluación técnica antes de decidir el destino de un producto, la brecha de capacidades adquiere una relevancia crítica.
Además, Infante y Loya menciona que “la transformación digital de la industria farmacéutica está ampliando el conjunto de conocimientos que demanda la operación. A las competencias tradicionales en logística, almacenamiento y aseguramiento de calidad se suman capacidades relacionadas con análisis de datos, análisis técnico, automatización y herramientas digitales, creando perfiles cada vez más especializados”.
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